T, veintitantos, mejicana
Soy taciturna y huraña.
Mi cabello casi siempre es un lío.
Aún busco qué quiero hacer de mí.


{ older posts / newer posts }

Gnomos azules
jueves, 19 de enero de 2006

"...que cuando la muerte rompió aquel dulce lazo, el corazón derramó sangre y siguió sangrando.", leía la chica de bicolor cabello, mientras sonaba Regresa de uno conocido como Chetes. Las manecillas del blanco reloj de pared avanzaban y el gnomo azul la interrogaba sobre su abuela hospitalizada. Ella le volteó a ver, desinteresada del aspecto riquillo de aquella criaturita. El cáncer ha formado parte de mi vida, mencionó sin alterar la tranquilidad de su voz. La criatura dejo una olla morada llena de dulces sabor mantequilla y corrió, seguramente a informar lo que ahora conocía. Volteó la vista al libro nuevamente, pero al paso de dos minutos y veintiocho segundos -según dijo el reloj- ella ya se encontraba dibujando monitos redondos de miradas inocentes pero a la vaz perdidas. La inconformidad de saber lo desconocido era un sentimiento extraño y vacío. Más sin embargo alegre se encontraba por tener nuevas cintas lilas fluorescentes para sus botas negras. Sin desearlo, la pluma rosa con la que dibujaba se le resbaló de la mano, cayendo al suelo y rodando hasta detenerse a los pies de alguien a quien llamaba mamá. Seguramente ya había más noticias para ese azulado gnomo sobre la abuela de la chiquilla. Silencio inundó la recámara. Lágrimas tibias rodaron por una mejilla, al mismo tiempo que alguien murmuraba serenamente mi abuela..., y un gnomo caía en shock por la triste noticia.