Y no hay luces de semáforos viernes, 19 de marzo de 2010
Igual que cuando me miraste
y creí que me ibas a atravesar,
entonces nada de lo que decías tenia sentido,
ni siquiera recuerdo de que estabas hablando.
Se me hunde el dolor en el costado,
tengo sed y no quiero no estar a tu lado.
Me lo merezco por tonta.
Me dueles tanto que no quiero volverte a ver.
A través del conducto de ventilación
me llegan los olores.
Recuerdo el humo y la cerveza en tus manos.
Ahora no me quedan palabras.
Se marcharon detrás de ti.
Cómo te fuiste sin decir lo que pensabas,
ahora yo no tengo opción de decidir.
Yo confiaba que subieras a mi habitación
y no que te marcharas como hiciste.
Te vuelves solo a casa con la falsa ilusión de ser
alguien mejor que yo, que no te dolerá esta vez.
Tú tranquilo sin saber quién es el malo.
Y no queda nada aquí
que ahora te pueda retener.
Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos.
No hay manera de que vuelva ese miércoles.
Tengo la sal entre los ojos mojados.
Quiero que sepas que eres el culpable
de que hoy me sienta extrañamente bien.
De que hoy me sienta extraña...
Pedacitos de canciones de Zahara, mezclados y recortados. Escuché todo el disco mientras anotaba frasesitas que me llegaban, para después ponerlas aquí, porque noséqué.
Me siento terrible y bien, aún con los efectos del vodka.
¿Estaría mal decir que tengo un asqueroso antojo de un cono de helado de uva-queso? En serio.